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Barcelona, 2012

Mientras la tarde ensaya la grandiosa 
escena del crepúsculo de estío 
a mí solo me anima 
la fruición del insecto sobre el galio 
que crece entre las piedras del camino. 
Indiferente al oro de los campos, 
desprevenido al vuelo de las aves, 
el negro escarabajo 
solo para sus breves flores blancas 
quiere vivir.