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Roses, 2012

Envuelve en ámbar el crepúsculo 
de verano la piel tramposa y fácil 
de su amor. Caen bayas de los árboles, 
junto a la carretera, y las colillas. 
La luz que enciende pinos dora brazos, 
piernas, nubes. 
Las nubes se han teñido de escarlata. 
Nadie que espera a nadie en cualquier sitio.