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Varsovia, 2012

Te acompaña la lluvia tranquila de la tarde.
Miro el aire por ver el frío que te alcanza,
pero como en un túnel, el sol quema los ojos.
Miro el cielo y no veo nada. Echo de menos
el vidrio opaco, recio, de las tardes oscuras
y el constante fragor de cualquier río.