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Gràcia, 2013

A que las aguas hablen,
humilde chapoteo entre graznidos
de gaviota, oleaje
contra el muelle de barcas a motor.
Y en su no decir nada
oiga yo
el latido, las voces
al otro lado de la puerta, actores
oídos por detrás de las cortinas.
Una cháchara dulce
que adormece el sentido.
A que la luz no diga. Sin memoria.