135

Londres, 2013


Te has quedado sin pronombres.
El nosotros te lo quitaron
los poetas de puño en alto.
El yo escapó extraviado en noches
de sueños vanguardistas, caos
de objetos solos, sin conciencia.
Tú quedó relegado a Bécquer,
otros pronombres a Salinas.
Cada obra leída era
una barrera en el camino.
Cada hecho vivido era
un tema menos para el verso.
Escribir por detrás del ser,
sobre ruinas, despojos,
sin que ninguna frase hecha valga.