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Howth, 2013

En los recodos del sendero a veces
cae algún tronco que la hierba acuna
y el musgo hace suyo. Las arañas
plantan su observatorio de silencios
y las larvas excavan sus ciudades.
Cada tronco abatido en la tormenta
se transforma en escriba de los bosques.
Pasan los transeúntes sin siquiera
mirarlos. Sus historias para nadie
en cuneiforme de insectos que muerden
la madera transcriben mis poemas.