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Barcelona, 2013

Colores que se come
el polvo, y las molduras,
país de la carcoma. Abandonadas
ventanas con cristales

rotos, puertas abiertas
al viento y a la lluvia de noviembre,
reloj con manecillas
muertas, florero inútil,

sábanas blancas sobre la memoria.
Pero cuando las alzo
nada me dice nada,

nunca estuve en la casa cuyas ruinas
habito. En mi presente
ya no queda pasado.