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Barcelona, 2013 

La niebla entraba en el hangar 
con las primeras luces, la ladraban 
los perros como intruso. El viento 
de madrugada removía plásticos, 

los lanzaba contra la cerca. 
Con un bulto brillante bajo el brazo 
aparecían como sombras 
entre motas incandescentes 

los obreros. El humo se erizaba 
desde sus bocas. Daban brincos 
para eludir el frío. Masticaban 

chicle. El motor de la persiana 
rugía. Los relés saltaban roncos. 
No presagiaban el silencio.