Coimbra, 2013
A Ramón Andrés
Plomizo el cielo hunde su velamen raído
en las aguas de estaño que inertes lo reflejan.
La pátina del bronce corroe las miradas.
Lánguido enamorado, el hierro tararea
melodías con letra obscena.
Monedas en la mesa entrelazan sus voces,
argentina la luz emprende su tarea.
Las palabras aguardan el anillo de oro.
Grandes aves marinas cruzan.
