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Londres, 2013

La neblina se tiende
sobre la marquesina, en el andén
solo algunas colillas aún conversan
con los reflejos de la tarde, opacos,
desabridos. Se agitan
con rencor los vagones. El cristal
gris de las ventanillas solo exhibe
el retrato de quien está mirando
en pie, fuera, y ya pronto
también muy lejos. Voces que sacuden
el mercurio de la premura, gritos,
un silbato. El silencio se retrasa,
pero al llegar, atruena.