Dublín, 2013
El cielo, un delantal de carnicero.
Música que rebota en las paredes,
destellos de neón en los vehículos,
zumbido de extractor. Luces beodas.
De mano en mano un casco de cerveza,
las risas repetidas, ningún rastro
de una infancia
en el patio de un bloque protegido.
Tanta esperanza consumida en tragos
del alcohol más dañino: indiferencia,
malas palabras. Luna vespertina
que se mira en los charcos aceitosos.
Bosque de sicomoros entre sombras.
