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Cill Easra, 2013

La súbita llovizna de septiembre 
sobre la ropa de trabajo enferma 
en las cuerdas de la azotea. Pétalos 
tiznados de geranio por la acera, 
colillas de camino al sumidero, 
pisadas húmedas sobre las losas. 
El cielo sin presagios; la luz, dócil. 
Abandona las gafas en la cómoda. 
Espiral hacia adentro, la conciencia 
aleja de las cosas la mirada. 
Difumina los bordes. Sacrifica colores.