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Dublín, 2013

La luna teje flores blancas 
en el chaflán de la farola rota. 
Sobre el abúlico empedrado 
un breve taconeo escribe cartas 
de amor sin nombre ni remite, 
anónima también la noche, el frío, 
bultos, sombras que se intercambian 
ausencias. Nadie es nadie ni se hablan 
los que se están hablando, títeres 
en manos del vacío. Flores rojas, 
inútiles, marchitas. Raso 
en la mirada. Humedad y niebla 
y rencores de puerto. Seda 
artificial, bombillas que no alumbran, 
tiempo que va hacia el sumidero.