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Gràcia, 2013


                                                                          Diciembre, 1981

Qué indiferente era aquellos días
después de clase la ciudad. Qué inútil
la lluvia o el rosado atardecer
cuando sobre la puerta la campana

tintineaba y abría el paraíso.
Vida eterna de estantes atestados,
el polvo de un desierto entre los lomos,
y cuando se encontraba, la promesa

de un fulgor. Con cubierta y forro,
Garamond caja alta, dos delfines,
Poesía completa. Luis Cernuda.

Sin quinientas pesetas. En la guarda,
a lápiz. Tapo el libro. Salgo. Corro.
Vuelvo corriendo. Aún está. Lo pago.