154

Dublín, 2013

Bajo la marquesina en la parada 
Del autobús, con traje de brillantes, 
Chal y medias oscuras, disimula 
Su disonancia matinal la luna. 

Siempre llega el antojo de la luz 
Con sus acólitos de abrigo y gorro 
A zanjar el exiguo territorio 
De la noche, su encanto y espejismos. 

Un poco más. Si hubiera resistido 
El brillo de la oscuridad un poco, 
El aire indiferente de la luna 

Hubiese enamorado al mozalbete 
Indeciso con quien en la ciudad 
Se cruza tantas veces. Y ninguna.