Dublín, 2013
Bajo la marquesina en la parada
Del autobús, con traje de brillantes,
Chal y medias oscuras, disimula
Su disonancia matinal la luna.
Siempre llega el antojo de la luz
Con sus acólitos de abrigo y gorro
A zanjar el exiguo territorio
De la noche, su encanto y espejismos.
Un poco más. Si hubiera resistido
El brillo de la oscuridad un poco,
El aire indiferente de la luna
Hubiese enamorado al mozalbete
Indeciso con quien en la ciudad
Se cruza tantas veces. Y ninguna.
