Barcelona, 2013
Nenúfares
marchitos.
Triste hojarasca
en las orillas.
Revuelo de gorriones,
perros sueltos que ladran.
Sobre el agua del sucio estanque
peces secos y moscas negras.
Amarillo de náusea la tarde,
húmedo lodo en botas y en los ojos.
Jardín
e invierno.
Le doy la mano
a este vacío.
Carraspeo de hojas,
a lo lejos bocinas.
Más distante la noche aquella
en el bosque de noches muerta.
Y sin embargo que no importe nada
este momento, aquella afrenta inútil.
Desorden de palabras, ninguna ausencia gime.
