Barcelona, 2012
Cuando las olas rompen con una ronca música,
agreste, las cerezas níveas de la espuma
corren hasta los pies
descalzos que en la arena escriben un poema
infinito. La harina que será oscuridad
muy pronto cubre cuerpos aún desnudos.
La ciudad, lejos, bulle. El tiempo se retrasa.
