Barcelona, 2012
Esos enamorados
de los bancos finales del jardín,
o aquellos que recorren en el puerto
el muelle hacia las grúas y sus sombras
generosas. Amantes en portales
vacíos, probadores de almacenes
o estaciones de tren fuera de horario.
En pie, contra cualquier pared,
se besan con un punto de impaciencia,
bultos opacos. Calderilla anónima.
